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Por Qué Me Presento Como Candidata

Me presento como candidata a la gobernación para traer esperanza y oportunidades a todas las familias de Georgia. Esperanza de que la escuela técnica sea gratuita para todos, como solía serlo. Esperanza de que el esfuerzo nos permita conseguir un buen trabajo, con un salario justo y digno. Y de que podamos progresar y obtener oportunidades laborales nuevas y mejores.

Esperanza de poder ir a ver a un médico si nos enfermamos. Esperanza de que, sin importar donde vivamos, podamos dejar a nuestros hijos en la escuela con absoluta confianza. Esperanza de que nuestros niños tengan acceso a un jardín maternal de calidad a partir de los 2 años de edad. Y esperanza de que todos seamos iguales y nuestro gobierno no permita que nos traten diferente en las calles, en los tribunales de justicia, en el trabajo ni en ningún otro lado.

Como gobernadora, no olvidaré lo que esa esperanza (como programa y como concepto) hizo por mí, y trabajaré todos los días para asegurarme de que juntos podamos devolverle la esperanza a todos los habitantes de Georgia.

Conozca a Stacey

Stacey Evans se crió en Ringgold, al noroeste de nuestro estado. Stacey ha tenido que enfrentar los mismos desafíos que muchos otros habitantes de Georgia.

Durante su infancia, su familia tuvo que mudarse en forma constante para evitar a los acreedores. Stacey vio la violencia doméstica de cerca, a mano de algunas parejas de su madre. Ha visto a su propio hermano luchar contra una adicción a las drogas. Junto con su padre, escribió cartas para intentar detener la pérdida de empleos en las fábricas de molienda, la principal fuente de trabajo de la región.

Stacey vivió en épocas de gobiernos excelentes y pésimos. Ha visto un sistema que muchas veces defendió agresores a costa de las víctimas, así como las desigualdades que existen en todo el estado. Pero también vio la fuerza que pueden tener los maestros de secundaria, los programas de readaptación de los institutos técnicos, las ayudas financieras para ir a la universidad, y los esfuerzos de rehabilitación. Sabe que sí es importante prestar atención a quién está a cargo.

Hoy en día, la madre de Stacey está haciendo un GED. Su hermano está sobrio y consiguió empleo. Su padre regresó a la escuela técnica, primero a estudiar mecánica automotriz, y luego conducción de camiones, su profesión actual. Y el primer atisbo de su futuro llegó cuando Zell Miller visitó su escuela secundaria y le dijo que si mantenía un promedio de B- en sus calificaciones, podría ir a la universidad en forma gratuita. Gracias a la beca HOPE (“esperanza”, en inglés).

Fue una promesa que le hizo el estado, y Stacey supo aprovecharla al máximo. Se inscribió en la Universidad de Georgia (fue la primera en su familia en ir a la universidad), donde se interesó en una carrera política que le permitiera hacer que para otras personas fuera más fácil tomar su mismo camino. Fue funcionaria de Jóvenes Demócratas, y más tarde ejerció como presidente de la división estatal durante dos años. Obtuvo una doble titulación en Economía y en Ciencias Políticas, y todo mientras trabajaba como camarera y vendedora telefónica. Continuó sus estudios en la escuela de leyes de la UGA, donde se graduó entre los mejores de su clase, y llegó a publicar en la revista jurídica de la universidad, a pesar de que previamente había estado en lista de espera para los programas de verano que aceptaban a estudiantes prometedores que no tenían buenas calificaciones. Durante su paso por la escuela de leyes, conoció a su esposo, Andrew. Juntos tuvieron una hija, Ashley, y otro “pequeño”, Dexter, su perro callejero.

Luego de su graduación, Stacey comenzó su carrera legal en Powell Goldstein (hoy Bryan Cave), puesto que finalmente abandonó para perseguir su sueño de ayudar a los que no tienen la posibilidad de alzar la voz. Defendió a quienes denunciaron a un prestador médico que debía ayudar a personas vulnerables y, en vez de eso, estafó a Medicare por cientos de millones de dólares. Los defendió cuando el gobierno federal se negó a seguir el caso y recuperó más de 300 millones de dólares para los contribuyentes.

Stacey también luchó por sus derechos en el capitolio del Estado. Luego de trabajar durante siete años para la Cámara de Representantes de Georgia, se hizo un nombre defendiendo la promesa que le hicieron cuando estaba en la secundaria. Luchó para proteger la promesa de la beca HOPE apenas ingresó a la Cámara de Representantes, y en la actualidad continúa esa lucha incansable. Durante su carrera como representante, gestionó la beca HOPE y les devolvió la esperanza a muchos jóvenes, creando nuevas leyes que incrementaban la cantidad de estudiantes elegibles para recibir apoyo financiero para ir a la escuela técnica, y que aumentaban la subvención para los estudiantes con un desempeño sobresaliente. Muchas familias lograron salir de su situación de pobreza gracias a sus esfuerzos.

Durante la sesión legislativa de 2015, en el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, Stacey ganó el reconocimiento público por oponerse fervientemente al proyecto de ley de “Libertad Religiosa”, que protegía a aquellos que decidieran discriminar a personas de la comunidad LGBTQ.

Ha luchado por los derechos de los habitantes de Georgia en todo el estado, se ha desempeñado como representante en las juntas directivas de varias organizaciones comunitarias, y ha recibido muchos premios y reconocimientos por su labor. Antes de esta presentación histórica como candidata a gobernadora, llegó a ser Presidente de la Asamblea Demócrata de la Cámara de Representantes.

Economía

El Empleo y la Economía

Me presento como candidata a la gobernación para devolverles la esperanza de que si se esfuerzan, podrán acceder a un empleo por el que reciban un salario justo y digno.

Quiero que Georgia sea el mejor lugar para trabajar, vivir y formar una familia. En este momento, no lo es. Georgia se encuentra en el puesto 40 en desigualdad salarial y graduación de la escuela secundaria, y tiene el salario mínimo más bajo de todo el país.

Durante mi infancia viví en 16 casas distintas. Trabajé como camarera, como cajera y como vendedora telefónica. Pagaba mi gasolina juntando monedas. Y cuando estaba en la universidad lloré cuando la tintorería perdió los únicos pantalones que tenía. Si alguna vez les cortaron la luz, los desalojaron de sus hogares o se preocuparon porque no sabían si ese día iban a poder comer, saben que ese tipo de sensaciones nunca nos abandonan. Nos definen.

Cuando era pequeña, había un camino hacia el éxito: ir a la escuela, trabajar duro y pagar mis deudas. Ese camino está desapareciendo. Los habitantes de Georgia trabajan más que nunca y, sin embargo, se quedan atrás. No deberíamos tener que tener dos o tres trabajos para garantizarnos derechos humanos fundamentales como la alimentación, la vivienda y la atención médica. Esto es lisa y llanamente inmoral.

Empleos

Empleos con un salario justo y digno

Como gobernadora, lucharé por todos los habitantes de Georgia para crear las mismas oportunidades que yo tuve a pesar de los desafíos. Y todo comienza generando empleos. Y no cualquier tipo de empleo. Empleos con un salario justo y digno, empleos con beneficios, empleos que les permitan a los padres trabajadores pasar tiempo de calidad con sus hijos, y no verlos solo un rato entre un turno y otro.

Debemos trabajar para aumentar el salario mínimo porque todos merecen un pago justo por un día de trabajo duro. Y nadie que trabaje a tiempo completo debería vivir en la pobreza. Entregar más dinero a las familias que más lo necesitan nos permitirá crecer como estado.

Lucharé por un salario equitativo, cuidado infantil asequible, derechos y crédito fiscal para los trabajadores, como la desgravación del impuesto a las ganancias.

Educación

Le abriré las puertas a la educación, a la capacitación laboral y a las pasantías de trabajo

Para generar este tipo de empleos, necesitamos invertir en educación, desde institutos de primera infancia hasta primarias, escuelas técnicas e institutos universitarios. Nuestras escuelas secundarias y técnicas pueden resultar muy valiosas a la hora de brindar capacitación vocacional y herramientas a quienes cuidan de nuestras plantas, construyen nuestras calles y mantienen nuestros tendidos eléctricos.

Por este motivo luché contra los recortes a la beca HOPE, que hicieron que miles de estudiantes tuvieran que abandonar la escuela técnica. Y por eso continúo luchando para que la educación técnica sea gratuita para todos los habitantes de Georgia, y para asegurarme de que la educación superior sea asequible para quienes estén dispuestos a formarse.

Los programas de pasantías también representan una excelente oportunidad de capacitación y trabajo para los habitantes de Georgia, por eso necesitamos promoverlos y hacer que sea fácil acceder a ellos. Y necesitamos asesores académicos en escuelas medias y secundarias que estén capacitados para mostrarles a los estudiantes todos los caminos que hay.

Infraestructura

Infraestructura para respaldar a una economía fuerte y en desarrollo

Debemos invertir en infraestructura, y esto incluye un sistema de tránsito masivo regional y coordinado, con rutas y puentes nuevos y modificados en todo el estado. Y debemos volver a comprometernos con nuestra población rural, ampliando las redes de banda ancha y construyendo un sistema de ferrocarril que nos conecte a todos.

Contratación estatal

Las oportunidades de contratación estatal no deben limitarse a los mismos de siempre

Debemos concentrarnos en las pequeñas empresas. Las pequeñas empresas son la espina dorsal de nuestra economía y de muchas de nuestras comunidades. Georgia dedica miles de millones de dólares al año a contratos estatales de construcción, tecnología y servicios alimentarios.

Estas oportunidades deben ser para todos, no solo para una elite y para los amigos del poder. Las primeras en línea a la hora de hacer una contratación estatal deberían ser pequeñas empresas locales, no corporaciones externas. Debemos reducir los impuestos a las pequeñas empresas y brindarles el capital necesario para crecer.

Además, los incentivos fiscales para contratar nuevos empleados deberían someterse a un análisis costo-beneficio estricto para asegurarnos de que nuestros impuestos se estén utilizando de manera responsable, y de que las empresas que reciban incentivos estén creando empleos dignos y bien pagos para los habitantes de Georgia.

Invertir en la gente

Invertir en la gente

Debemos pagarles a los maestros, a los policías, a los bomberos y a otros empleados que brindan servicios un salario digno y acorde al aporte que realizan para que en nuestro estado haya prosperidad y seguridad. Y los empleos estatales no deberían estar todos en Atlanta. Deberíamos ampliar nuestras posibilidades y evitar gastos innecesarios siempre que sea posible.

Como gobernadora, seguiré invirtiendo en el futuro de Georgia: en agricultura, tecnología y empleos sustentables. Y me esforzaré para que todo nuestro estado prospere. Georgia se merece un gobernador que cuide los intereses de todos.

Educación Superior

HOPE y la Educación Superior

Me presento como candidata a la gobernación para devolverles la esperanza de que todos los estudiantes de Georgia tendrán la oportunidad de acceder a la educación superior.

La entrega de la beca HOPE es una de las políticas más importantes y eficaces que se implementaron en la historia de nuestro maravilloso estado. La promesa que les hacemos a nuestros niños es sencilla, y cambia la vida de muchos: “Mantén un promedio B y podrás seguir estudiando”. Fue la promesa que me permitió ingresar a la Universidad de Georgia, y ser la primera en obtener un título universitario en mi familia.

Lamentablemente, cuando los hijos de la primera generación de becarios HOPE comienzan a considerar la educación superior, ya no pueden basarse en esta promesa. En 2011, la legislatura decidió recortar la beca HOPE de una manera devastadora. La realidad es que el gobernador Deal, los legisladores republicanos, y todos aquellos que los votaron rompieron la promesa que HOPE nos hacía. Estos recortes hicieron que cientos de jóvenes abandonaran sus estudios porque ya no podían pagarlos.

Antes de 2011, si tenían una B de promedio, podían asistir a institutos de formación superior y universidades en forma gratuita. Y con la beca HOPE no se tenía en cuenta el promedio general de calificaciones (“GPA”, por su nombre en inglés) para ir a la escuela técnica. Si un estudiante de Georgia deseaba ir a la escuela técnica, podía hacerlo en forma gratuita. Y punto.

Luego de los recortes de 2011, un estudiante que quería asistir a un instituto o universidad gratis debía tener al menos un GPA de 3.7 y 1200 puntos en el SAT, y un estudiante que deseaba asistir a la escuela técnica con una beca parcial necesitaba, de igual manera, alcanzar un GPA de 3.0.

Apenas un año después de que se estableciera este requisito del GPA y se implementaran los recortes de financiación a las escuelas técnicas, unos 40,000 estudiantes abandonaron sus estudios, es decir, un cuarto de la cantidad total de estudiantes.

Luego de dos años de lucha, se aprobó un proyecto de ley que eliminaba los requisitos de GPA de la beca HOPE, permitiendo que unos 5,500 estudiantes regresaran a las escuelas técnicas en todo el estado. Si bien esta ley logró avances importantes para que la beca HOPE volviera a su condición pre-2011, aún no se brinda cobertura completa, por lo que cientos de estudiantes quedan fuera del sistema educativo.

En 2014, presenté un proyecto de ley que cubría el costo total de la educación en escuelas técnicas para todos los estudiantes. Con el acuerdo de los distintos partidos, se aprobó un proyecto de ley que dio origen a la beca Zell Miller, que cubría todos los costos para los estudiantes que tuvieran un GPA de 3.5. Pero esto no era suficiente, así que una vez más impulsé un proyecto de ley en las sesiones de 2015 y 2016, el cual cubriría los costos de los estudiantes que desearan ir a la escuela técnica.

En Georgia no hay suficientes técnicos de nivel medio, lo cual continúa haciendo que las empresas decidan no trasladarse a nuestro estado o no expandirse a lo largo del mismo. Estos empleos de calificación media, que posibilitan actividades como el cuidado de nuestras plantas y jardines, la construcción de calles y la manutención de tendidos eléctricos, entre otras, representan el 55 por ciento del mercado laboral de Georgia. Sin embargo, solo el 43 por ciento de los trabajadores del estado están capacitados para llevarlas a cabo. Gran parte de esta falta de técnicos y obreros calificados se debe a los recortes en la beca HOPE.

De aquí a 2020, un 60 por ciento de todos los puestos de trabajo de Georgia exigirá algún tipo de educación superior, ya sean programas de certificación o títulos universitarios. En la actualidad, más del 80 por ciento de los niños que se encuentran entre el 25 por ciento de la población con ingresos más altos ingresan a la universidad, mientras que menos de la mitad de los niños que se encuentran entre el 25 por ciento de la población con ingresos más bajos logran hacerlo.

Si queremos aumentar el número de graduados técnicos y universitarios en Georgia para cubrir las necesidades laborales del futuro, debe haber más jóvenes de bajos ingresos que puedan graduarse, y para esto necesitamos dar prioridad a la ayuda en función de las necesidades. Desafortunadamente, no se priorizó una asistencia de acuerdo a las necesidades cuando se recortó la beca HOPE en 2011. Debemos mejorar, tanto por nuestros niños como por nuestro estado.

HOPE me ayudó a ser quien soy en la actualidad. Ha sido un gran orgullo para nuestro estado y ha permitido que miles de habitantes de Georgia pudieran acceder a la educación. Pero los recortes de 2011 fueron innecesarios y equivocados. Luché contra esos recortes en 2011, pasé los últimos siete años luchando por los jóvenes afectados por estos recortes, y continuaré luchando como gobernadora para que HOPE vuelva a ser lo que nos prometieron cuando se creó.

Como gobernadora, trabajaré una vez más para que la escuela técnica sea gratuita en todo el estado. Y trabajaré para que estudiar sea más asequible para todos.

Atención Médica

Atención Médica

Me presento como candidata a la gobernación para devolverles la esperanza de que todos los habitantes de Georgia puedan recibir atención médica cuando estén enfermos y tengan acceso a un cuidado preventivo de calidad para mantenerse sanos.

Lamentablemente, enfermarse y lastimarse también forma parte de la vida, parte de nuestra condición humana. Y poder cuidar de nuestros seres queridos cuando están enfermos o lastimados es algo básico, y simplemente humano.

El acceso a la atención médica no debería ser únicamente para los que tienen la suerte de contar con mucho dinero o de no haber nacido con una afección preexistente. La atención médica debería ser asequible y accesible para todos los habitantes de Georgia.

Recuerdo que, de pequeña, no tenía seguro médico. Recuerdo el miedo y la preocupación de mi madre por esa situación. Ningún padre debería sentir la impotencia de no tener adónde ir si su hijo está enfermo.

Aquí en Georgia ya fuimos testigos de las consecuencias nefastas de no poder optar por la expansión de Medicaid, lo que hizo que más de 500,000 personas se quedaran sin seguro médico. Estas personas representan la franja de población más vulnerable y debemos velar por ellos: actualmente, el 92 por ciento de los habitantes de Georgia que utilizan Medicaid son niños, personas de edad avanzada o personas con discapacidad.

Desde que se tomó la decisión de no expandir la cobertura de Medicaid, ocho hospitales rurales de Georgia ya han cerrado sus puertas. Estos hospitales se ubicaban en condados en los que muchas personas luchan a diario por subsistir y no pueden permitirse un seguro médico. Esto afecta a la gente que no puede recibir tratamiento y a las comunidades que están perdiendo empleos, no solo por despidos directos sino por los negocios y empresas aledaños que se rehúsan a reubicarse en zonas en las que no haya hospitales.

Como gobernadora, expandiré Medicaid y brindaré acceso a una cobertura asequible para más trabajadores. Permitir que los trabajadores no cuenten con un seguro médico está mal, y perjudica tanto a nuestras clínicas como a nuestros hospitales y prestadores de servicios.

También debemos tomar medidas concretas en cuanto a la clasificación errónea de los trabajadores. Hay demasiadas empresas en todo el estado que registran como contratistas independientes a trabajadores que en realidad son empleados regulares.

Esto, a su vez, les niega a estos trabajadores la posibilidad de acceder a beneficios de salud y hace que sus empleadores no realicen aportes a su Seguridad Social, sin mencionar que estos dólares que se ahorran deberían pagarse al Estado como impuestos sobre nóminas. Necesitamos aclarar ciertas leyes para que a los empleadores les resulte más difícil abusarse del sistema; necesitamos aumentar la financiación del Departamento de Trabajo de Georgia para que este organismo pueda realizar auditorías anuales exhaustivas, y necesitamos asegurarnos de que no haya trabajadores clasificados en forma errónea en los contratos estatales.

Como abogada, luché por demostrar el gasto indiscriminado y el abuso que se hacía con el dinero de los contribuyentes en nuestro sistema de salud. Continuaré trabajando en esto como gobernadora.

Si trabajamos en forma deliberada para evitar el derroche y el fraude a nuestro sistema, los costos de atención médica bajarán.
Como gobernadora, priorizaré la expansión y la mejora del sistema de salud en nuestro estado. Trabajaré para asegurarme de destinar los recursos adecuados a hospitales rurales, a servicios pediátricos y de ginecología y obstetricia, a servicios de salud mental, a la investigación y prevención del SIDA, y a la lucha contra la epidemia de opiáceos que son una plaga en nuestras comunidades. Georgia se encuentra entre los 11 estados con la mayor cantidad de sobredosis por opiáceos recetados.

Mi hermano fue víctima de la adicción a los opiáceos. Afortunadamente, hace más de un año que no los consume, pero necesitó ayuda para transitar este camino. Conozco muy bien el daño que este tipo de drogas puede causarles a las familias de Georgia. Por eso impulsé la Ley de Prevención del Abuso de Opiáceos en 2017, para regular mejor estas drogas tan peligrosas.

Y continuaré con el trabajo que vengo realizando desde hace años, como legisladora, para proteger los derechos de la mujer y la libertad reproductiva. Los empleadores y los políticos no deberían tomar decisiones sobre la atención médica que reciben las mujeres en Georgia, y las compañías de seguros no deberían cobrar tarifas injustas.

Evitar que cientos de miles de habitantes tengan acceso a la atención médica, y hacer oídos sordos cuando los empleadores contribuyen a esto, es algo que está mal tanto a nivel moral como económico, y no representa los valores de Georgia. Creo que todos merecen tener acceso a una atención médica asequible, y que si así fuera, Georgia sería mucho más fuerte.

Educación de Calidad

Educación de Calidad Para Nuestros Niños

Me presento como candidata a la gobernación para devolverles la esperanza de que, sin importar donde vivan, podrán dejar a sus hijos en la escuela con absoluta confianza.

Yo soy producto de la escuela pública. De hecho, pasé 20 años de mi vida en las escuelas primaria y secundaria y en la Universidad insignia de nuestro estado. Mis maestros y profesores me hicieron la persona que soy hoy, y estoy agradecida por ello. Quiero que todos los niños puedan acceder a una educación de calidad sin importar dónde vivan.

La educación es la espina dorsal de una economía fuerte, y aquí en Georgia, nuestra espalda se está torciendo en la dirección equivocada.

Concentrarse en el cuidado integral de los niños

Los estudiantes que pasan hambre, que no logran ver a los maestros cuando anotan un problema matemático en el pizarrón, que tienen una discapacidad de aprendizaje, que no tienen luz o agua en sus casas, no pueden alcanzar su máximo potencial.
Necesitamos grupos más pequeños y más consejeros estudiantiles que eviten que haya niños que queden al margen, y que puedan atender sus necesidades individuales. Debemos desarrollar modelos escolares comunitarios para que nuestros niños se beneficien del apoyo de las personas y los recursos que necesitan. Los maestros no pueden hacer todo solos.

Permitir que los maestros enseñen y armarlos con la capacitación, las posibilidades de desarrollo y el salario que merecen

Es imperativo que tratemos a nuestros maestros con el respeto que merecen como profesionales, y que les paguemos un salario que refleje este respeto. Debemos reclutar, capacitar y retener a los educadores más talentosos. Debemos reducir la evaluación continua a la que sometemos tanto a estudiantes como a maestros. “Enseñar para el examen” no ayuda a los estudiantes y es injusto para los maestros que desean transmitirle a sus alumnos la pasión por enseñar.

Invertir en nuestros niños

Hemos invertido poco en educación durante demasiado tiempo. En vez de priorizar y financiar la educación, con frecuencia solo culpamos a nuestros colegios y educadores.

Seamos claros: no estamos brindándoles a nuestros maestros ni a las escuelas los recursos que necesitan para tener éxito. Georgia se encuentra en el puesto 38 en inversión por estudiante primario y secundario, e invierte casi $2,000 menos por estudiante de lo reflejado en el nivel de inversión promedio nacional. De hecho, bajo la fórmula actual de gastos del estado, ha habido una inversión deficiente en la educación primaria y secundaria todos los años desde el año 2003. Esta escasez de financiamiento derivó en una disminución de días hábiles escolares, una reducción de salarios de maestros y empleados, la eliminación de puestos de trabajo para docentes, y un recorte en programas de arte, música y otras actividades afines.

Al escatimar en nuestros maestros y escuelas, estamos escatimando en nuestros niños y nuestra economía. En 2010, esta diferencia de financiación superó los mil millones de dólares. En la actualidad, si bien se han dado pasos en la dirección correcta, aún tenemos un déficit de 166 millones de dólares con respecto al estándar más bajo de esta fórmula estatal desactualizada. Para empeorar las cosas aún más, el estado continúa derivando costos a los distritos escolares, en áreas como el transporte estudiantil y los beneficios para empleados, y esto deja menos dinero para el aprendizaje dentro del aula.

Además, la fórmula actual representa un parámetro muy bajo: se diseñó hace 32 años y no se alinea con las necesidades crecientes de nuestros estudiantes. Como mínimo, cualquier reforma de la fórmula actual debería incluir ajustes acordes a la inflación que hagan que esté siempre al día con los costos actuales, un freno a la derivación de fondos, y una mayor financiación para los estudiantes, las escuelas y los distritos con más necesidades. Algunos niños y escuelas enfrentan más dificultades que otros, y deberíamos destinar nuestros recursos a las zonas que más los necesitan.

En Georgia debemos comenzar a priorizar la educación, por el bien de nuestros niños, por el bien de nuestros maestros y por el bien de nuestra economía.

Guarderías de Alta Calidad

Guarderías de Alta Calidad

Me presento como candidata a la gobernación para devolverles la esperanza de que todos nuestros niños tengan acceso a un jardín maternal de calidad a partir de los 2 años de edad, sin importar su código postal.

Mi hija, Ashley, comenzó a ir al jardín maternal a los 2 años, y esta debería ser una opción para todas las familias de Georgia. Al entrar al jardín, no solo sabía el abecedario, los números, las formas y los colores, sino que también sabía formar una fila, seguir las instrucciones de un maestro y compartir e interactuar en una clase llena de niños. En otras palabras, cuando llegó al jardín maternal, estaba lista para aprender.

Si bien todos los niños se benefician de los jardines maternales, los niños más pobres y con menos posibilidades son los que más dependen de esta educación temprana. Debemos evitar poner a nuestros niños en una posición de desventaja y asegurarnos de no impedirles ir al jardín maternal por causas que escapen a su propio control.

Todos los niños merecen la oportunidad de llegar al jardín armados con el conocimiento y la capacitación necesarios para poder aprovechar su educación al máximo. Y nuestros maestros podrán enseñar mejor en una clase llena de estudiantes que estén listos para aprender.

La mejor inversión que podemos hacer en nuestros niños es la educación preescolar. Hay estudios que demuestran que por cada dólar que invertimos en oportunidades de educación preescolar para nuestros niños, en el futuro la sociedad termina recibiendo hasta $8.

Y un estudio demuestra que el cuidado y la educación temprana de alta calidad para niños de bajos ingresos de entre 3 y 4 años, le devuelven a la sociedad más de $17 por cada dólar invertido. Simplemente no podemos permitirnos no invertir en la educación temprana.

El Derecho al Voto

El Derecho al Voto

Estoy corriendo para ser tu gobernadora para devolverle la esperanza a toda la gente de Georgia de que tendrán acceso genuino a las urnas electorales y de que sus votos se contarán con exactitud.

El derecho votar es la fundación de nuestra democracia. Es el derecho de elegir el tipo de país en el que queremos vivir y el tipo de gobierno que queremos lo dirija. Es de vital importancia que toda la gente de Georgia pueda ejercer este derecho sagrado sin ni siquiera la más leve sombra de supresión.

La supresión de los electores ha sido un problema desde que nuestro país ha existido. Y en la última década, muchos estados han aprobado leyes que hacen más difícil para las personas – en particular los afroamericanos, los inmigrantes, los ancianos y las personas con discapacidades – ejercer su derecho fundamental de votar. Algunas tácticas comunes de supresión incluyen leyes exigiendo ciertos tipos de identificación y reducciones a los períodos de votación temprana. En 2011, el mismo año en el que se redujo la beca HOPE de Georgia, la legislatura estatal votó para reducir el periodo de votación temprana por más de la mitad – de 45 días a 21 días. Al igual que con HOPE, hay quienes racionalizaron el voto a favor de estos recortes, pero yo voté en contra de porque no creo que deberíamos hacer nada para disminuir la accesibilidad a las urnas.

Después de la decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de 2013 de despojar a la fórmula de cobertura de la Ley de Derechos Electorales que había protegido a los ciudadanos en estados que tenían historias largas y notorias de excluir a los votantes afroamericanos, nosotros debemos estar más vigilantes de la privación de derechos.

La última vez que el estado revisó su sistema de elecciones en el 2002, acordó utilizar máquinas de votación electrónica que registran votos directamente y eliminó la evidencia de los votos en papel. Los expertos dicen que el rastro de voto en papel es crucial en caso de que se necesiten auditorías debido a la piratería informática o a errores humanos, y necesitamos restablecer esta seguridad a prueba de fallos.

Además, tengo una gran preocupación por la llamada “comisión de fraude electoral” del Presidente Trump. Esa comisión está difundiendo desinformación y dándole una plataforma a aquellos que están tratando de limitar y suprimir los derechos al voto. Como Gobernadora, afrontaré a cualquiera que amenace nuestros derechos fundamentales en las urnas electorales.

Tenemos que hacer todo lo posible para proteger la accesibilidad y la legitimidad de nuestras elecciones. Deberíamos estar implementando medidas para que el votar sea más fácil, no más difícil. Como su Gobernadora, trabajaré para asegurar que cada persona de Georgia tenga acceso equitativo y real a nuestra democracia.

Mismos Derechos

Mismos Derechos

Estoy corriendo para ser tu gobernadora para devolver la esperanza de que nuestros líderes reconocerán que todos fuimos creados igualmente y que nuestro gobierno no permitirá que ninguno de nosotros sea tratado de otra manera.

No hay lugar absoluto para la discriminación en Georgia, y como tu gobernadora, no voy a permitirlo. Toda la gente de Georgia debe disfrutar de la igualdad de derechos y de la igualdad de protección bajo la ley. Me comprometo completamente a oponer cualquier discriminación basada en raza, religión, género, preferencia sexual o identidad de género.

Algunos en nuestro gobierno estatal continúan proponiendo legislación bajo el disfraz de “libertad religiosa,” pero esta legislación sólo sirve para abrir la puerta a la discriminación legalizada contra la gente LGBTQ de Georgia. La libertad religiosa es un derecho garantizado por la Constitución y debe ser protegido como tal, junto a todos los demás derechos fundamentales que disfrutamos como ciudadanos estadounidenses. Pero proteger una libertad no requiere que despojemos a otros de las suyas. Cuando empezamos a confundir la libertad de religión con la libertad de discriminar, realmente nos hemos apartado de los valores que más apreciamos como personas de fé, como los estadounidenses y como la gente de Georgia.

Mientras yo servía en la legislatura del estado, yo voté en contra y vocalmente me opuse a proyectos de ley que amenazaban legalizar la discriminación o permitir que alguna gente de Georgia fuera tratada de manera diferente bajo la ley. Además, también propuse una legislación que incrementaría la protección contra la discriminación y evitaría futuras amenazas a la igualdad de derechos.

Si nosotros, como estado, deseamos seguir resplandeciendo valores morales y crecimiento económico, no podemos perder el tiempo con políticas retrasadas y de odio.

Como tu Gobernadora, les prometo vetar cualquiera legislación discriminatoria que llegue a mi escritorio, y les prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para seguir luchando por los derechos de toda la gente de Georgia.

Sistema de Justicia Penal

Sistema de Justicia Penal

Me presento como candidata a la gobernación para devolverles la esperanza de que todos los habitantes de Georgia serán tratados de la misma manera ante los ojos de la ley, y que todas nuestras familias podrán sentirse seguras en sus hogares, barrios y comunidades.

El sistema de justicia penal es esencial para tener una sociedad justa y funcional. La función principal del estado es proteger a los ciudadanos que respetan las leyes frente a quienes pueden hacerles daño.

Pero un consenso bipartidario sostiene que el sistema actual de Georgia necesita mejorar, para que sea más justo y dedique la energía y los recursos necesarios a proteger a nuestras familias. Necesitamos asegurarnos de que el foco de este sistema siga siendo la seguridad pública, y debemos reevaluar las políticas que no cumplan con esta característica. Debemos asegurarnos de que la ley nos proteja a todos de la misma manera, y de que al hacerlo, no nos castigue en forma desigual.

Georgia ha progresado mucho en materia de justicia penal, pero aún nos enfrentamos a varios problemas graves. Nuestra tasa de libertad condicional es la más alta del país: casi el cuádruple del promedio nacional. Nuestra tasa de encarcelamiento es la octava más alta de todo el país. Nuestra tasa de reincidencia es del 30 %. Y un 62 % de las personas que están presas son de origen afroamericano. Estas cifras son muy altas, y Georgia puede mejorar.

Nuestra táctica no puede ser castigar por el simple hecho de castigar. En lugar de eso, deberíamos concentrarnos en la rehabilitación, ayudando a los reclusos a reconstruir sus vidas luego de saldar su deuda con la sociedad, y a trabajar para transformarse en miembros valiosos de la sociedad y tener una segunda oportunidad en la vida.

Aproximadamente un 70 % de los reclusos de Georgia no tienen un diploma de educación secundaria, y a los que salen de prisión les resulta difícil encontrar trabajo. Al ofrecerles oportunidades educativas a los reclusos, como la posibilidad de obtener un GED, o un certificado o título técnico, podemos hacer que la tasa de reincidencia disminuya, lo cual nos beneficiará en términos de seguridad pública y económicos.

Las prisiones superpobladas representan otro de los grandes problemas de Georgia. A nivel moral, es indefendible seguir encerrando a cientos de personas por delitos menores sin violencia. También resulta indefendible desde el punto de vista económico. Debemos abordar cuestiones como el exceso de arrestos, las sentencias exageradas y los excesos en los programas de libertad condicional. Las prisiones superpobladas representan una gran carga para nuestro estado, y les cuestan a los contribuyentes cientos de millones de dólares por año.

La idea no es ser menos duros frente a crímenes violentos, y debemos destinar nuestros recursos a asegurarnos de que sobre estos criminales caiga todo el peso de la ley. Pero muchos reclusos son gente decente que solo cometió un error: un adolescente con una adicción a las drogas, un padre desempleado que robó en un momento de desesperación para darle de comer a su familia. Estas personas quedan en celdas durante años, le cuestan millones de dólares al estado, sus familias pierden a un ser querido, y la economía de Georgia pierde su contribución. La redención y la rehabilitación deberían estar al alcance de estas personas.

Es por eso que debemos realizar reformas a la libertad bajo palabra utilizando el sentido común y considerando distintos enfoques, tales como tribunales para casos de drogas, programas juveniles, y servicios para personas con problemas de salud mental y adicciones. En última instancia, nuestro sistema debe concentrarse en una justicia verdadera que proteja a las víctimas y se asegure de que aquellos que han sido condenados reciban un trato acorde, pero que no aplique los mismos castigos para todos por delitos diferentes.

La categorización racial está mal y no debe tener lugar en una sociedad justa. Necesitamos poner el foco en la capacitación, en la supervisión y en los controles de antecedentes para asegurarnos de que nuestros policías estén bien preparados para proteger y servir a la comunidad. Comprometámonos a financiar cámaras que se coloquen en los uniformes de los oficiales de policía para brindarles más protección tanto a los ciudadanos como a ellos mismos, y para hacer que las fuerzas policiales y los miembros de la comunidad rindan cuentas de sus actos.
También debemos trabajar para lograr la despenalización de la posesión de marihuana. Poseer marihuana sin intención de distribuirla no debería transformar a una persona en un criminal ni implicar penas de hasta 10 años de prisión.

Además, debemos acabar con las prisiones privadas y los programas de libertad condicional con fines de lucro. El sistema penal no debería asociarse a motivaciones de tipo económico. Los registros muestran que la industria de las prisiones privadas y las salidas bajo libertad condicional embolsan grandes sumas de dinero, y en muchos de los casos esto sucede aunque no cumplan con su debida función. Y son los contribuyentes los que pagan la cuenta cuando estas empresas fallan.

Un sistema penal justo nos concierne a todos, no solo a los criminales y a sus víctimas. Cuanto más justo y eficaz sea el sistema, mejor será para la sociedad y el estado. Como gobernadora, mi prioridad será proteger a todos los habitantes de Georgia, y lo haré utilizando el sentido común para mejorar nuestro sistema penal y servir mejor a todos los ciudadanos.

Nuestro Medioambiente

Nuestro Medioambiente

Me presento como candidata a la gobernación para devolverles la esperanza de que todos podremos respirar aire puro, beber agua potable y dejarles un planeta sano a nuestros hijos.

Si hay una cuestión que debería trascender los límites partidarios, es cómo cuidar nuestro medioambiente. Todos respiramos el mismo aire, bebemos la misma agua y disfrutamos de la belleza de montañas, océanos y ríos. Todos queremos que nuestros hijos y las generaciones futuras tengan un lugar seguro en el que vivir.
Crecí rodeada de la belleza del norte de Georgia, a los pies de la Cordillera Azul. Recuerdo que caminaba por sus senderos, exploraba los bosques y pescaba en sus lagos y ríos. Georgia es un lugar maravilloso y especial, y lucharé para preservarlo para mi hija y para todos nuestros niños.

Sin importar en qué parte de Georgia vivan, el cambio climático y otras amenazas ambientales ya están afectando nuestras vidas, y con el paso del tiempo, esta situación solo empeorará. Áreas urbanas tales como Atlanta sufrirán por calor extremo, desbordamientos e inundaciones intensos, y falta de agua. El sur del estado es vulnerable a las sequías. Y las zonas costeras se ven amenazadas por el aumento del nivel del mar. El río Chattahoochee, que atraviesa el estado y les brinda agua a unos cuatro millones de personas, se ve amenazado por la disminución en las precipitaciones y el aumento de la temperatura.

Y, como suele suceder, los menos afortunados y más vulnerables serán los que reciban el golpe más fuerte. Son los mismos a los que dejamos atrás en la economía, en nuestro sistema educativo y en nuestro sistema de salud, y serán los más afectados por el cambio climático y las amenazas ambientales. Por lo general, las comunidades de la clase trabajadora no pueden afrontar una mudanza o una evacuación cuando hay desastres climáticos. El ciudadano común de Georgia suele trabajar al aire libre y al rayo del sol, y es posible le resulte difícil pagar la cuenta del aire acondicionado. Y la contaminación en estas comunidades genera problemas de salud, como el asma, y estos son problemas que quedan fuera de la cobertura de Medicaid debido a que nuestra legislación estatal se niega a ampliarla.

Proteger el medioambiente es algo que tenemos que hacer sí o sí para darles esperanza a las generaciones futuras, pero además es un buen negocio. A diferencia de lo que dicen ciertos intereses especiales poderosos, las ideas de tener un planeta sano y una economía sana al mismo tiempo no son incompatibles. Al invertir en trabajos y transporte sustentables, podemos proteger el medioambiente y crear trabajos bien pagos en forma simultánea. Al innovar y aunar esfuerzos para desarrollar políticas utilizando el sentido común, podemos hacer crecer nuestra economía y lograr que Georgia sea un estado líder en la producción de energía renovable.

Como gobernadora, me uniré a la lista de más de 1,000 intendentes, gobernadores, presidentes universitarios y líderes empresariales que piden que nos sumemos al compromiso nacional de luchar contra el cambio climático. Y también trabajaré para que Georgia esté a la vanguardia en materia de innovación, comenzando con mi “Visión 20-20”, una iniciativa para que nuestro estado sea el segundo productor más grande de capacidad solar nueva de aquí al año 2020.

Creo en un estado de Georgia al frente de cuestiones difíciles, en un estado de Georgia que otros estados tomen como ejemplo. Nuestro estado tiene la gente, los recursos y la resiliencia necesarios para marcar el camino con respecto al manejo del medioambiente; y debemos hacerlo por la reputación de nuestro estado y por el futuro de nuestros ciudadanos.

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